Un museo con corazón

enero 21, 2020
bitubi comunicación

Hay viajes que dejan huella y este, sin duda, ha sido uno de ellos. Muchas veces no sabes por qué es así, simplemente los recuerdas con una gran sonrisa en la cara. Las pasadas navidades organizamos unos días de descanso y desconexión en Areso, una población cercana a Leitza. No nos cansamos de decir que tenemos lugares cercanos que son grandes desconocidos y que te sorprenden gratamente cuando los visitas y el Valle de Leitzaran es uno de esos sitios a los que, cuando vuelves, enseguida te das cuenta de por qué lo haces.

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Imagen de Areso (bitubi comunicación)

 

Leitza e Iñaki Perurena

Leitza no es del todo desconocida para quienes vivimos en Euskadi, pero se hizo muy famosa hace unos años porque uno de sus caseríos era una de las principales localizaciones de la taquillera película “8 apellidos vascos”. La verdad es que no nos extraña, porque los caseríos navarros son verdaderas obras de arte.

Además del paisaje y la arquitectura, uno de los sitios de Leitza que más nos sorprendió “muy mucho” y para bien fue Peru-Harri, el museo que el harrijasotzaile Iñaki Perurena ha dedicado a la piedra en su pueblo natal. Y, es que, tanto Iñaki Perurena como su hijo Inaxio han dedicado su vida al levantamiento de piedra, un deporte rural vasco muy arraigado en nuestra cultura.

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Imagen de Peru-Harri (bitubi comunicación)

Tenemos que reconocer que nunca antes habíamos oído hablar de este museo hasta que un familiar, de vuelta de pasar el puente de todos los santos en la zona, nos enseñó fotografías del mismo y, más concretamente, nos enseñó una fotografía con el mismo Iñaki Perurena. “Ah, pero, ¿te hace la visita él mismo?”, le preguntamos. “Sí, los domingos a la mañana casi todos. Y cuando llamas por teléfono para hacer la reserva también te coge él el teléfono”, nos respondió. Nos apeteció tanto el plan y conocerle a él que, al ir a esa zona estas navidades, no dudamos en hacer una reserva.

Peru-Harri, el museo de la piedra

Así, el domingo de nuestra estancia en el Valle de Leitzaran, nos dirigimos hacia “Peru-Harri” donde habíamos quedado con Iñaki, como quien queda con un amigo para dar un paseo. No hay pérdida para llegar: en la carretera de Leitza, dirección Uitzi, una mano de piedra (cómo no) con el dedo índice extendido te indica el camino que hay que seguir para llegar al caserío Gorrittenea, caserío del siglo XIX y el lugar elegido por la familia Perurena para albergar su museo; un museo dedicado a la historia del deporte vasco y a la pasión que sienten tanto Iñaki como su hijo Inaxio por el levantamiento de piedras.

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Imagen de Peru-Harri (bitubi comunicación)

La visita dura unas 2 horas y tiene 2 partes diferenciadas: la primera parte es guiada y en ella Iñaki cuenta, con apoyo de un vídeo, la historia de los deportes rurales vascos y la historia de su trayectoria como harrijasotzaile. La segunda parte es de visita libre y en ella puedes caminar tanto por el interior del caserío, que alberga la evolución de la piedra a través de la historia, como por el exterior del mismo, lleno de esculturas. ¡Es increíble el trabajo que Iñaki e Inaxio han hecho en la creación de un parque de esculturas gigantes! Además, en 1 de las 2 cuevas, nos esperaba una sorpresa escondida.

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Imagen de Peru-Harri (bitubi comunicación)

Hemos titulado este artículo “Un museo con corazón” y esa es la sensación con la que nos fuimos de este maravilloso lugar. Porque el corazón de Iñaki está en cada una de sus creaciones y el corazón es lo que pone en cada una de las visitas que hace a las personas que, como nosotros, pensábamos conocer un museo y lo que realmente conocimos fue a una familia volcada en su pasión, a una familia que te acoge con esas grandes manos, algunas de piedra y, otras, de carne y hueso. Eskerrik asko!

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