Turismo y agua, equilibrar la balanza

septiembre 09, 2022
bitubi comunicación

En bitubi comunicación volvemos a nuestro botxo querido después de unas vacaciones de verano en las que hemos hecho turismo nacional e internacional. Hemos estado reflexionando sobre el agua: hemos tenido un verano de altas temperaturas, en el que la lluvia no ha asomado y en el que se ha agudizado todavía más el hecho de que en muchos destinos turísticos no sea recomendable beber agua del grifo. Y, a raíz de ello, nos hemos hecho varias preguntas que compartimos aquí: ¿es sostenible el elevado consumo que hacemos de agua envasada? ¿Qué supone esto a nivel medioambiental? Además de ello, ¿ha notado la población local las restricciones de agua que ha habido en varias comunidades? ¿El incremento de población en los meses de verano en determinados destinos es un problema añadido a estas restricciones? ¿Qué papel juegan en el consumo de agua los servicios turísticos de los destinos? ¿Qué podemos hacer como turistas?

Disponibilidad de agua, gestión sostenible y saneamiento, sexto ODS de Naciones Unidas

El acceso universal al agua potable, una gestión sostenible de la misma y saneamiento global es el sexto de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas en su Agenda 2030 y que fueron aprobados en 2015 por su asamblea general. Han pasado 7 años desde entonces y quedan escasos 8 para cumplirlos.

Imagen: Sexto Objetivo de Desarrollo Sostenible de NU

El agua potable continúa sin tener un acceso universal, ya que 3 de cada 10 personas a nivel mundial no tienen garantía de accesibilidad a ella y la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial, entre otros datos que publica Naciones Unidas.

En esta parte del planeta, en la que sí tenemos acceso a agua limpia y potable con un gesto tan simple como abrir uno de los grifos de nuestras casas, nos encontramos también con algunos datos a analizar. Así, según la Federación Europea de Aguas Envasadas, España es el 3er país europeo con mayor gasto en agua mineral, ranking que encabezan Italia y Alemania. Dentro de España, Cataluña, Andalucía y Comunidad Valenciana son las 3 comunidades que más agua envasada consumieron en 2020, situándose Euskadi como una de las 4 comunidades que menor consumo hizo de este agua.

¿Por qué, si tenemos acceso a agua potable, consumimos tanta agua envasada? Hay 2 principales razones: el sabor del agua que sale del grifo y su posible «dureza» (presencia de cal y otros minerales). En función de los tratamientos a los que se somete el agua para que podamos consumirla en nuestras casas, puede llegarnos con más o menos sabores u olores a cloro; cuanto más pura sea el agua en origen, menor tratamiento «extra» habrá que hacerle y menor sabor u olor. Por otro lado, y también en función de su origen, puede tener mayor cantidad de minerales calcáreos cuyo consumo excesivo podría acarrear problemas de salud en algunas personas.

Imagen: Agua embotellada, vía Pexels

Pero, ¿cuál es el impacto medioambiental del agua envasada? La utilización de plásticos en su mayoría de un solo uso, el propio gasto energético de las plantas envasadoras, y el propio impacto derivado de su transporte, son 3 de las principales huellas medioambientales del agua envasada. De cada uno de ellos podríamos extraer otros cuantos: cantidad de plástico que se recicla frente al que no; coste de la recogida de residuos plásticos para su posterior reciclado; cantidad de agua, energía y materias primas utilizadas en la elaboración de las propias botellas; cantidad de C02 emitida al aire, tanto por la planta envasadora como por los medios de transporte utilizados después; etc.

Incremento del consumo de agua en municipios turísticos

Si bien el turismo supone únicamente el 1% del consumo de agua, es un hecho que aquellos destinos que mayor número de turistas reciben, ven incrementado el número de litros consumidos por persona. Hay que tener en cuenta, además, que a mayor número de turistas, mayor uso de agua en los servicios del destino: los alojamientos y la hostelería utilizarán más agua en sus cocinas, en su mantenimiento y limpieza, en lavandería y, en el caso de los alojamientos, mayor uso de agua corriente en las habitaciones; se incrementa la limpieza, el mantenimiento y el rellenado de piscinas; aumenta también la cantidad de agua utilizada en el regadío de los campos de golf (se calcula que en España, destino de turismo de golf, hay cerca de 500); entre otros.

Pero es que, además, los estudios arrojan algunos datos que nos deben hacer reflexionar: mientras que, de media, consumimos unos 130 litros de agua al día en nuestra casa, el consumo medio de un turista oscila entre los 450 y los 800 litros al día. Si a esto unimos que más del 80% del turismo en España acude a municipios de la zona Mediterránea y a los 2 archipiélagos, lugares en los que, tradicionalmente, suele haber escasez de suministro, problemas de sequía o en los que la desalinización es muy costosa, podemos entender la razón del alto consumo de agua envasada.

Qué podemos hacer como turistas

Ser responsables en el consumo de agua fuera de nuestra casa. Si tenemos la costumbre de cerrar el grifo cuando nos lavamos los dientes, de ducharnos en lugar de bañarnos o de asegurarnos de cerrar bien los grifos, deberíamos hacer lo mismo cuando estamos fuera de ella. De hecho, ya hay algunos alojamientos que se están planteando poner contadores de agua individuales en sus habitaciones, no tanto por «penalizar» un consumo excesivo como por concienciar a la persona alojada del uso de agua que está haciendo.

Usar envases reutilizables. Las fuentes públicas en las que rellenar envases reutilizables son una buena alternativa a la compra de agua envasada. Existen, además, iniciativas como Refill My Bottle, que pone al alcance del turista (y de la ciudadanía local) la posibilidad de rellenar agua en los establecimientos adheridos, siendo este servicio o bien gratuito o bien a bajo coste.

Utilizar las toallas de los alojamientos durante más de un día. Si en nuestras casas no cambiamos diariamente las sábanas y las toallas que usamos, ¿por qué es algo que «exigimos» cuando nos vamos de vacaciones? Es ya práctica habitual en muchos alojamientos encontrarse con una pegatina o una advertencia en la habitación en la que se explica la razón medioambiental que hay tras ello.

Imagen: Agua en un establecimiento hostelero, vía Pexels

Consumir agua del grifo en los establecimientos hosteleros. Desde abril de este año, gracias a la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular, es obligatorio que bares y restaurantes ofrezcan de manera gratuita agua del grifo a sus clientes. Esta medida va a ayudar, sin duda, a reducir de forma considerable el uso de agua envasada y, por tanto, el uso de plásticos.

Apostar por destinos y recursos turísticos sostenibles. Buscadores como Ecobnb pueden ayudarnos a dar con un alojamiento sostenible y, es que, para ser parte de este buscador hay que cumplir algunos de estos requisitos: utilizar alimentos ecológicos en su oferta gastronómica; que su construcción siga criterios bioclimáticos; conseguir su energía a través de fuentes 100% renovables; calentar el agua gracias a paneles solares; reciclar, al menos, el 80% de sus residuos; utilizar productos de limpieza ecológicos; resultar accesible sin necesidad de coche; hacer uso de bombillas de bajo consumo; contar con economizadores de agua en los grifos y aprovechar el agua de lluvia para su uso. Cuando seleccionas un alojamiento se indica en una tabla cuáles son los criterios sostenibles que cumple.

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