El turismo COVID-FREE

junio 10, 2020
bitubi comunicación

Después de unos meses en los que la incertidumbre ante las vacaciones de verano ha sido total, parece que la industria turística comienza a moverse aunque, sin duda, esta temporada 2020 será calificada como annus horribilis en nuestro sector. En España, tras las declaraciones del Presidente Pedro Sánchez el 23 de mayo animando a planificar las vacaciones a partir de julio, las reservas a través de plataformas como booking o airbnb se incrementaron de forma notable. Eso sí, esta temporada habrá una tendencia clara: apostar por el turismo nacional y de proximidad buscando destinos que permitan contacto con la naturaleza.

Comunicando seguridad

Lo que está claro es que tanto destinos como recursos deberán comunicar seguridad. Una seguridad que se debe transmitir de forma clara desde el mismo momento del proceso de reserva, ofreciendo facilidades para la anulación del servicio contratado y comunicando los diferentes protocolos de seguridad que se llevan a cabo a la hora de su disfrute.

Fuente de la imagen: Unsplash

Además, la obligatoriedad de seguir varias pautas de higiene diarias y de mantener una distancia física respecto a otras personas, tanto por parte del destino/recurso como por parte del turista, también deben comunicarse de forma clara y accesible. Mensajes amables y acompañados de iconografía sencilla pero sin prejuicio de restar un ápice de importancia. Hay un gran paso desde el tan frío “le recordamos que debe mantener la distancia de seguridad” hasta un mensaje tipo “por ti y por todos, mantén la distancia”.

El peligro del “Covid-free”

De esa comunicación sobre seguridad, totalmente necesaria, hemos pasado a leer varios artículos y a escuchar muchos mensajes en los que se habla de que tal o cual destino o tal o cual recurso han obtenido la certificación o el sello “Covid-free”. ¿Realmente se puede certificar que un espacio por el que circulan X número de personas está libre de virus? La respuesta es clara: no. Y es tan clara porque los virus (más allá del covid-19) han convivido, conviven y convivirán con nosotros.

Es, por tanto, responsabilidad de instituciones y gestores, de agencias de comunicación y marketing y de medios de comunicación no apelar al término de “Covid-free” para dar una información que pueda inducir a error. Sí podremos y deberemos comunicar cuáles son nuestros protocolos de actuación diarios e, incluso, cómo actuaríamos en el caso de un rebrote, pero lo que no podemos transmitir es una falsa seguridad.

Además, estas certificaciones y sellos pueden acarrear (además de posibles problemas legales) una grave crisis de reputación de marca tal y como apuntan en este artículo de Hosteltur. A ello podemos sumar que la obtención de estas certificaciones puede llegar a los 4000 € junto con prácticas tan peligrosas como los túneles de ozono a través de los cuales se fumiga a los clientes. Esto último, ante lo cual las autoridades sanitarias ya se han puesto manos a la obra para hacerle frente, no sólo lo hemos visto en la entrada de locales de hostelería o museos: a finales de abril se fumigó con lejía una de las playas de Zahara de los Atunes, hecho denunciado ante la Junta de Andalucía.

Comunicación basada en buenas prácticas

Como en toda época de crisis, la incertidumbre y el miedo a lo que vendrá nos hace más vulnerables. Y como en toda época de crisis, hay empresas e iniciativas que intentan sacar provecho del otro. Sin embargo, no podemos olvidar que también hay muchos profesionales del sector del turismo y del sector de la comunicación que han aunado esfuerzos y que llevan meses trabajando por y para sacar adelante una temporada de verano que se sabe va a ser especialmente dura. Profesionales que han sabido reaccionar y que, por ejemplo, en hostelería, han dejado claro cuáles van a ser esas buenas prácticas para tratar de minimizar al máximo el riesgo de contagio: respetar la distancia de seguridad entre mesas, adiós a las tradicionales cartas con el menú y el uso de manteles individuales, entre otras.

Por ello, es nuestro papel como profesionales no infundir falsas expectativas a nuestro posible cliente. Deberemos comunicar desde la honestidad y la transparencia, venciendo la tentación de “subirnos al carro” de usar términos de moda que nuestra competencia puede que esté usando. A la hora de comunicar y dar a conocer nuestros destinos y recursos, la ética juega, una vez más, un papel primordial.

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