Deberes de verano 2020: repasa tu comunicación corporativa

Es más que posible que durante estos meses de verano tu carga de trabajo disminuya, bien porque tus clientes están de vacaciones, bien porque lo están tus proveedores, bien porque lo estás tú. Y, aunque te parezca que todavía queda mucho tiempo, es un buen momento para revisar tus herramientas de comunicación y hacerles una puesta a punto de cara al último trimestre del año. ¿Empezamos?

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1. Identidad visual

Lo primero que te identifica es tu imagen, tu logo para entendernos, junto con tu lema o eslogan. Es probable que tu empresa tenga la misma imagen desde que la creaste,  ¿por qué no darle un nuevo estilo? Puedes modernizarla, sin cambiar del todo tu identidad, o puedes olvidarte de ella y adaptarla a las nuevas tendencias.

Contacta con una empresa profesional y déjate guiar por sus consejos y propuestas. Seguro que el resultado te gustará.

2. Material promocional y papelería básica

Revisa tu material promocional y tu papelería básica: dosieres de producto o servicio, cartas de presentación, facturas, tarjetas de visita, etc., y asegúrate que todo ello mantiene una línea coherente con tu identidad visual. Conseguirás que la imagen de tu empresa tenga un hilo conductor y sea fácilmente reconocible independientemente del soporte que hayas entregado a tus clientes.

3. Atención personal y telefónica

Forma a tu equipo para que la atención personal que ofrezcan, bien sea cara a cara, bien sea telefónicamente, responda a un patrón establecido. Desde el saludo hasta la despedida, todo el proceso forma parte de tu comunicación corporativa y debe ajustarse a los estándares que hayáis decidido. Aunque no te lo creas, todavía hay empresas que cuando te cogen el teléfono te contestan con un seco: “¿Dígame?”.

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¡Y no podemos olvidarnos de sonreír! Una sonrisa es fundamental para generar confianza en tu cliente y, si es fundamental en la atención personal, no olvides que la sonrisa telefónica también existe: aprende a trabajarla para que quien te escucha pueda “verla”.

4. Tu escaparate online: la web

Seguro que cuando vas de compras o al teatro o a un restaurante te gusta que todo esté ordenado, que te den indicaciones claras de por dónde tienes que ir hasta tu asiento y que la información que necesites sea de fácil acceso. Con tu web ocurre lo mismo: ponte en la piel de tu posible cliente y diseña su estructura en función de los pasos que tú darías hasta llegar al punto que te interesa.

Si tu web es de venta de producto o servicio, haz que tu plataforma de ecommerce sea sencilla y que, a la vez, ofrezca toda la información necesaria: características del producto o servicio, posibles beneficios, ofertas, etc. Y no te olvides también de ofrecer una forma de pago segura: muchas ventas se siguen perdiendo en este paso por falta de confianza.

No te olvides tampoco de alternar información sobre tu producto o servicio con llamadas a la acción, “botones” con textos atractivos que animan al usuario a dar un paso más. Esto, que en lenguaje técnico se llama conversión, puede tener diferentes caminos: puede que te interese que esa persona, una vez haga “click” en esa llamada a la acción, deje sus datos en tu base de datos para que tú te pongas en contacto con ella o para que reserve un servicio; o puede que lo que te interesa es que en el momento del “click” acceda a tu plataforma ecommerce, por ejemplo. Piensa bien esas llamadas a la acción, tanto sus textos como cuál será el siguiente paso que tendrá que hacer la persona interesada y fíjate en las estadísticas de la web para saber si están captando la atención de tu posible cliente.

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Por último, para este chequeo, te aconsejamos que revises el SEO técnico de tu web y repases qué palabras clave estás utilizando tú en la parte oculta de tu web (el “back”) y cuáles son las que usa tu potencial cliente para encontrar productos o servicios como el tuyo. Es más que posible que te sorprendas al ver los resultados.

5. Emails y newsletters

Muy relacionado con el punto anterior está el de comunicarte con tus clientes a través de un email o una newsletter. Lo primero y más importante que necesitas saber es que si estás recogiendo datos personales (nombre, email) a través de tu web, debes pedir consentimiento expreso a esa persona para poder enviarle información posterior. Ten en cuenta que si lo haces sin que te haya dado su consentimiento estás cometiendo una infracción al no cumplir con el Reglamento General de la Protección de Datos (RGPD).

Una vez hayas revisado que lo tienes todo en regla, no te olvides de seguir los estándares de tu imagen corporativa. Si envías un email, por ejemplo, adjunta al final tu firma con tu logo y tus datos de contacto; si te decantas por el envío de newsletters de forma periódica, diséñala con una plantilla en la que tu imagen sea reconocible.

6. Redes sociales

¿Cuenta tu empresa con redes sociales? Es hora de que revises que tu información está actualizada y que tanto tu imagen de cabecera como tu avatar son acordes a tu imagen de empresa.

Imagen: Canva - coffeebeanworks--558718

Además, recuerda comunicar a través de estas plataformas de forma periódica y recuerda que no existe una fórmula mágica: revisa las estadísticas que te ofrecen las propias plataformas para saber qué día de la semana y qué hora son las que mayor repercusión tienen en tus publicaciones.

Y, por último, repasa los comentarios que te han hecho y ten la costumbre de contestarlos. Da primero siempre una contestación en abierto y si después tienes que preguntar algo en concreto o dar una solución más personalizada, hazlo en privado si lo prefieres.

7. LinkedIn

Hemos separado LinkedIn del resto de redes sociales porque, por su naturaleza, esta red está más orientada a un perfil totalmente profesional en el que establecer relaciones y colaboraciones y a contactar con perfiles profesionales que pueden ser de tu interés. Precisamente por eso, si tienes un perfil de empresa en LinkedIn tienes que revisar, además de que tu imagen corporativa sea la adecuada, que no haya publicaciones de carácter personal que se alejen de los estándares y valores de tu empresa.

Por ello, revisa junto con tu equipo qué mensajes estáis publicando en esta red; quizá es el momento de repensar vuestra estrategia de comunicación también para LinkedIn.

Como ves, en bitubi comunicacion te hemos puesto deberes para estos meses. Revisa tu planificación estratégica de comunicación, tus canales y tus plataformas y si necesitas profundar más, no dudes en contactar con nosotras. ¡El nuevo curso está a la vuelta de la esquina!

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